ACONCAGUA GEOLOGÍA - CLIMATOLOGÍA 

 
 
Hay que distinguir entre plegamientos y levantamientos de la cordillera de los Andes. Todo el plegamiento andino se hizo durante el cretáceo medio, pero sólo parte de su levantamiento siguió durante el tercio con la formación de una penillanura, que posteriormente fue levantada a 3.000 metros de los Andes Centrales. El hundimiento del valle Central ocurrió durante el plioceno superior, antes de las grandes glaciaciones y parece continuar aún.
En realidad, tanto el levantamiento de los Andes como el hundimiento del Valle Central se han hecho lentamente (incluso a escala geológica) y posiblemente en numerosas fases. Como la mayor parte de los Andes Centrales, este nudo está constituido por lavas ácidas: porfiritas de granos visibles, pero sin fenocristales. Se las atribuye al cretáceo, pues más al este (en el Polleras y el Alto Yeso) están entreveradas las capas calizas muy ricas en fósiles del cretáceo inferior. La potencia de estas capas de porfirita es de más de 3.000 metros y su estratificación horizontal, salvo en la parte sureste, en donde caen hacia el este para pasar a ser verticales en el Cerro Tronco.

Durante el jurásico, aparecieron capas de lavas volcánicas muy espesas: Porfiritas en los Andes Centrales, pórfidos, cuarcíferos en la Patagonia. Del cretáceo se encuentra hoy en la Pampa Patagónica sedimentos continentales (esquistos), alternando con marinos (calizas y areniscas).
En los Andes Centrales, siguen durante el cretáceo inferior las efusiones de porfirita con algunos depósitos de caliza fosilífera (a veces transformada posteriormente en yeso) y areniscas. Durante el cretáceo medio (senonense) se depositan los conglomerados marinos de Quiriquina en algunos puntos de la costa.
El tercio inferior (eoceno) es continental, pero en el tercio medio (oligoceno) hubo una gran invasión marina. Durante el final del mioceno y el plioceno inferior suceden las grandes efusiones, de andesitas, traquitas y basaltos, tanto en el cordón fronterizo central como en todas las mesetas patagónicas al este de la Cordillera. El nudo del Nevado Juncal (Frontera Argentino - Chilena) corresponde esencialmente a una alta meseta rectangular de 21x 8 kilómetros, alargada en sentido noreste suroeste, de altura que oscila entre 3.600 y 4.600 metros, con dos baluartes en sus extremidades: el Nevado Juncal al noreste y el grupo del Cerro Plomo al suroeste. Esta alta meseta está casi enteramente cubierta por cinco grandes ventisqueros. El Glaciar Escondido, los tres Glaciares Olivares y el Glaciar Juncal Sur. El primero fluye hacia el norte y los otros cuatro hacia el sur.

CLIMA
  
El clima de los Andes, en general, está determinado por varios factores; las corrientes marinas de Humboldt y Patagónica, los vientos y la orografía. Las corrientes de Humboldt (fría) y Patagónica (templada) bañan las costas norte y sur de Chile respectivamente. Resulta así que el clima de los Andes Centrales lo determinan los vientos y su orografía, y dado que el viento predominante es el suroeste seco, durante el verano no hay precipitaciones y ni siquiera nubes. Las precipitaciones son siempre en forma de nieve en las grandes alturas y la lluvia es casi desconocida. Los días de sol, entre las 10 y las 14 horas, la temperatura del aire, en la proximidad del suelo, sube fuertemente. Encima de una llanura, se producirían celdas de convección verticales. En la cordillera, la ascensión del aire se hace a lo largo de los valles y de las faldas de los cerros, que actúan como verdaderas chimeneas. La presión en las cumbres baja considerablemente. Esta brisa (del valle) provoca, por la tarde, la formación de cúmulos. De enero a abril el aire es tan seco en los Andes que, a pesar de existir la brisa del valle, los cúmulos no llegan a producirse. De noche ocurre lo contrario y una brisa fría sopla desde la Cordillera sobre el Valle Central. Hacia los 35º latitud sur, se determinan las altas cumbres y la zona en que, salvo raras y breves tormentas, el verano es totalmente seco. Esta parte de la
 
Cordillera Andina se caracteriza por tres fenómenos:
  1. Le omnipresencia de campos de penitentes por encima de los 4.000 o 5.000 metros, debido a la estación seca prolongada.
  2. El poco desarrollo de los neveros. Los glaciares se alimentan exclusivamente por recongelación y no por compresión de la nieve.
  3. La abundancia de glaciares subterráneos cubiertos por material de acarreos.

 
ACONCAGUA TREK SRL
by Horcones EVT Leg. 13.056 Exp. 1144/06
Barcala 484 - Ciudad de Mendoza - (5500) - Mendoza - Argentina
Tel/fax (+ 54 261) - 4295007 / E-mail: info@aconcaguatrek.com